ACTO I
1. Campo
de batalla. Ext. Día
HUOR (con dificultad):
Hurin...
GELION:
¡Mi señor!
GELION:
¿Hurin... eres tú?
GELION:
No, mi señor. Soy Gelion ¿Me recordáis?
HUOR:
Sí... ¿Dónde está Hurin, mi hermano?
GELION:
Fue capturado, mi señor. Lo siento... Llegué tarde...
HUOR (apenado):
Ayúdame... a levantarme... Gelion...
GELION:
Claro, mi señor...
HUOR (con rabia):
Morgoth... ¡Todo esto es culpa suya! ¡Yo le maldigo a
él y a sus ejércitos de alimañas!
GELION:
No os alteréis...
HUOR:
Ya da igual... La oscuridad me llama... Esta es mi
hora... Hoy... Aquí...
GELION:
No, mi señor, viviréis por muchos años...
HUOR:
No digas sandeces, Gelion... Este es el fin...
GELION (apenado):
¿Qué puedo hacer por vos?
HUOR:
Nada... Vete y no vuelvas a coger una espada...
GELION:
¿Qué hay de vuestro hijo?
HUOR:
Sí, mi hijo... Annael y los elfos cuidarán de él... Y
vivirá alejado de la guerra y la muerte... ¡Ag!
GELION:
¡Mi señor!
HUOR:
Los Trasgos... Esas bestias... Vendrán a rapiñar
nuestros cuerpos...
GELION:
Yo os sacaré de aquí.
2. Cima
de una montaña. Ext. Día
Gelion observa entristecido la tumba de Huor, un
sencillo palo clavado en la nieve con unas cuantas piedras.
GELION:
Adiós, Huor, hijo de Galdor. Valiente capitán y amigo.
Seguiré tu consejo.
El guerrero lanza su espada sobre la tumba y da media
vuelta.
3. Gran
Salón. Int. Día
Todo un pueblo está reunido en el interior de una
inmensa cabaña. Niños y ancianas, hombres y mujeres lloran. En el centro, un
fuego y delante de ese fuego un trono donde hay sentado un hombre maduro, que
no anciano, muy bien ataviado. Es Amarth, el narrador. Su mirada es seria y
sombría.
AMARTH:
Y esta es la historia de la Quinta Batalla. Gelion
volvió a su hogar y murió con su mujer e hijos sin volver jamás a luchar. Aquel
fue un gran día para Morgoth. Pero la hierba volvió a crecer alta y verde donde
los muertos, única en aquel helado desierto y ninguna criatura malvada holló
jamás ese suelo, donde las espadas enterradas aun hoy se desmenuzan en
herrumbre. Aquella fue la voluntad de los Valar.
HARETH:
¿Qué fue de Tuor, el hijo de Huor?
AMARTH (tras meditar un
instante):
No. Esa historia mañana.
Tras esto el narrador se levanta y con él, todo el
pueblo se marcha. La niña pequeña se acerca al narrador y le tira del traje.
HARETH:
Pero entonces ¿Qué pasó con Tuor?
AMARTH (agresivo):
¡Mañana!
Hareth se queda un momento inmóvil y después regresa
junto a las faldas de su madre, sin dejar de mirar hacia el narrador cuyos ojos
severos todavía la vigilan.
4. Habitación
de cabaña. Int. Noche
Hareth esta en una pequeña cama de paja al lado de un
niño pequeño algo mayor, su hermano. La habitación es muy pequeña y además de
las dos camas sólo tiene una ventana sin cristales y la puerta. La chiquilla no
puede dormir, así que sale de la cama y empieza a empujar a su hermano hasta
que le despierta.
HERMANO (molesto):
¿Que quieres?
HARETH:
¿Tú que crees que le pasará a Tuor?
HERMANO:
¿Era eso? ¡Vete a dormir y déjame en paz!
HARETH:
¿A ti no te interesan las historias del maestro
Amarth?
HERMANO:
¡Sólo son historias, Hareth! ¡Mentiras que nos
cuentan para entretenernos!
HARETH:
¡No es verdad! ¡El maestro Amarth dice que son
reales!
HERMANO:
El maestro Amarth puede decir lo que quiera ¡Y ahora
déjame dormir!
Despechada, Hareth vuelve a la cama.
HARETH:
Yo sé que son de verdad... Idiota...
5.
Poblado. Ext. Día
La gente se mueve de un lado para otro. El lugar es
pequeño y carece de riqueza pero se ve a sus gentes felices. Hay un pozo,
varias casas, un herrero y una pequeña tasca además del gran salón central. Es
un lugar sencillo. Todos parecen muy atareados. Una mujer lleva dos jarras de
leche a su casa, unos hombres construyen una empalizada y los niños juegan por
el barro.
6. Poblado.
Ext. Noche
El cielo nocturno. Todo está en calma. Y en el
poblado, la gente entra en tropel en el gran salón central.
7. Gran
Salón. Int. Noche
Todo el mundo se arremolina alrededor del fuego.
Amarth espera sentado, con su rostro inexpresivo y no pronuncia una palabra
hasta que todo el mundo esta sentado. Hareth espera con los ojos bien abiertos.
Esta impaciente. De repente, Amarth habla.
AMARTH:
Acordaos que Tuor provenía de una estirpe de hombres
fuertes, que recorrían bosques y páramos. Pero nunca moró con esta gente pues
fue criado por Annael, de los elfos.
8. Bosque.
Ext. Día
Tuor, que es un muchacho de gran fortaleza, avanza
por la espesura junto con una partida de elfos, llevando consigo carros con
bártulos y caballos. Los elfos visten ropas cómodas pero elegantes y avanzan
sin preocupaciones. Unos pocos portan armas.
Amarth (voz en off):
Recordad también que los elfos, o eldar como se
llamaban a sí mismos, eran parecidos a los hombres pero más altos
y nobles, de extraordinaria belleza y sabiduría e inmortales excepto por pena o
violencia. Tuor recibió sus enseñanzas y aprendió su idioma. Aquellos días
fueron felices pero por desgracia, se acabarían pronto...
De repente, uno de los que están a la cabeza, Annael,
padre adoptivo de Tuor, obliga a parar la marcha con un gesto de su mano. Todos
obedecen. Poco a poco desenfunda. Hay un silencio absoluto ¡De repente, una
flecha sale de la espesura! El valeroso eldar se hace a un lado con presteza,
clavándose el proyectil en la corteza de un árbol. Con la velocidad de
un rayo un arquero elfo, lanza un disparo en respuesta y de la rama de un árbol
cae fulminado un bárbaro con barba y el pecho descubierto. Annael se acerca corriendo
al cuerpo y le da la vuelta con la bota, pudiendo ver su rostro.
ANNAEL (gritando):
¡Orientales!
De entre los árboles aparecen cientos de aterradores combatientes
orientales, armados con hachas, mazas y arcos. Todos los elfos varones
desenfundan y forman un círculo alrededor de las mujeres y los niños.
ANNAEL (a Tuor):
¡Quédate detrás de mi, Tuor!
TUOR:
¡Dadme una espada, padre!
ANNAEL:
¡No!
Tuor calla. Están rodeados y el cerco se estrecha a
gran velocidad. Algunos llegan al combate y dos elfos mueren bajo el peso de un
hacha oriental. Sin embargo la escaramuza aun no ha terminado y varios bárbaros
caen bajo la furia de los eldar.
Tuor observa la situación desolado y cuando no puede
más, coge una espada de uno de los carros y se lanza contra el enemigo. Esquiva
varios ataques y entierra su espada en el pecho de dos bárbaros. Sin embargo,
alguien le propina de repente un golpe de maza en la nuca y cae el suelo
redondo. Tuor cierra los ojos lentamente y puede observar, mientras todo se
emborrona, como los orientales están acabando con los últimos elfos. Lo último
que ve es a Annael luchando solo contra tres orientales.
9. Campamento
oriental. Ext. Día
Tuor se despierta de golpe, con un jarro de agua fría
en la cara. Esta tumbado en un lecho de paja. A su alrededor, un buen número de
orientales que se ríen a carcajada limpia. Tuor se levanta rápido para atacar a
uno de ellos, pero le agarran entre dos.
CAPTOR ORIENTAL:
Tranquilízate muchacho...
TUOR:
¡No soy ningún muchacho! ¿Donde están los demás?
CAPTOR ORIENTAL:
Muertos...
Tuor se calla un momento. Está atónito.
De repente, recupera las energías y se zafa de sus captores. Le roba a uno su
hacha y empieza a luchar, ante los burlones guerreros orientales. En ese
momento se oye una voz profunda. Es la de Lorgan, líder de los bandidos.
LORGAN:
¡Basta!
Lorgan es un hombre mayor pero alto y fuerte.
A pesar de su advertencia, la pelea no cesa así que el líder desenfunda su
espada.
LORGAN:
¡He dicho basta!
Los orientales no se detienen. Tuor logra
tirar al suelo a uno de ellos y no duda en atacar a Lorgan, el cual detiene el
hacha del muchacho con la espada y le desarma con tal fuerza que acaba en el
suelo.
LORGAN:
Así que es este...
CAPTOR ORIENTAL:
Si, Lorgan ¡Es un auténtico tigre!
LORGAN:
Bien... ¡Ponedle unos grilletes y llevadlo con los
demás esclavos!
Los orientales levantan a Tuor.
10.
Corral. Ext. Día
Los orientales pasan por delante de un corral con
Tuor atado de pies y manos con grilletes. El corral es muy pequeño y sólo hay
gallinas. Se puede apreciar un huevo que reposa sobre la tierra.
ORIENTAL:
¡Venga, muévete!
Tuor no puede sino obedecer y pronto
pasa de largo el corral.
El huevo se abre y sale un polluelo que
se convierte en un gran gallo. Se oye otra voz de los desagradables bárbaros.
LÍDER ORIENTAL:
¡Medio elfo! ¡Ven aquí!
Por delante del corral pasa Tuor, que ha
crecido y ya no está atado con grilletes. Su rostro refleja tristeza.
TUOR:
¡Ya voy, amo!
11. Barracón.
Ext. Día
Un batallón entero de orientales espera a Tuor el
cual se arrodilla ante ellos. Los orientales llevan consigo decenas de
esclavos.
LÍDER ORIENTAL:
¡Levántate! Lleva esto a Lorgan.
El líder le tira a Tuor un estandarte
bañado en sangre. Se levanta y se inclina.
TUOR:
Si, mi amo.
De inmediato Tuor da media vuelta y se
va.
12. Tienda
de Lorgan. Int. Día
Lorgan espera en su tienda, decorada con trofeos de
distintos saqueos. Tiene de mascota un simio en una jaula al cual esta alimentando
con carne cruda. De repente entra un guardia oriental.
GUARDIA ORIENTAL:
El medio elfo esta aquí.
LORGAN:
Bien, hazlo pasar.
El guardia se va y entra Tuor.
LORGAN:
¿Qué noticias traes?
TUOR:
Uno de vuestros capitanes quería que os diera esto,
mi amo.
Tuor le entrega el estandarte
ensangrentado.
LORGAN:
¡Oh excelente! Puedes marcharte...
TUOR:
Amo, si me permitís la osadía... ¿A que casa
pertenece ese estandarte?
LORGAN (tras dudar un
momento):
Es del linaje de Dor-lómin.
TUOR:
¿De Galdor, de Dor-lómin?
Lorgan duda al principio pero después
empieza a reírse.
LORGAN:
¿Eres de esa raza, muchacho?
TUOR:
Sí, mi amo.
Lorgan se acerca amenazante a Tuor.
LORGAN:
No son más que nombres. Palabras extrañas ¿Qué
importancia pueden tener? El caso es que tú y yo somos hombres. Y en esta vida
sólo tenemos una cosa segura: que moriremos.
TUOR:
Lo siento, pero no os entiendo.
LORGAN:
Ya lo entenderás. Entonces ¿Dices que tu auténtica
familia pertenecía a ese linaje?
TUOR:
Sí, amo.
LORGAN:
Ya veo... Y dime ¿Cómo se llamaba tu padre?
Tuor permanece callado.
LORGAN:
¡Contesta!
TUOR:
Huor, hijo de Galdor.
LORGAN:
¿El héroe? ¿El gran Huor?
TUOR:
Eso me dijeron. Yo nunca lo conocí.
LORGAN:
¿Sabes como murió?
TUOR:
En la quinta batalla. Luchando contra cientos de
enemigos...
LORGAN:
La respuesta es mucho más sencilla: perdió ¿Entiendes
eso, Tuor? ¿Entiendes que, simplemente, perdió?
TUOR:
Sí, amo.
LORGAN:
Yo sólo lucho cuando sé que voy a ganar. Nunca me
enfrentaré a un gran ejército ni a una bestia de Morgoth. Algunos lo llaman
valentía. Yo lo llamo estupidez.
TUOR:
Creo que ya se lo que queréis decir...
LORGAN:
Bien. Así me gusta. Tú y yo moriremos, Tuor, y habrá
dado exactamente igual si hemos vivido de forma virtuosa o cruel. Por eso es
importante que no te preocupen las tonterías.
TUOR:
¿Puedo retirarme?
LORGAN:
¿Eh? Si, claro.
Tuor se da media vuelta
LORGAN:
¡Tuor!
Tuor se detiene y observa a Lorgan de
nuevo.
LORGAN:
Si sigues siéndome fiel como estos años... Puede que
algún día ocupes mi puesto.
TUOR:
Gracias, mi amo.
Tuor se da media vuelta de nuevo y
abandona la tienda.
13. Tienda
de Lorgan. Int. Noche
Lorgan esta dormido cuando le despierta un guardia
oriental
GUARDIA ORIENTAL:
Señor, señor...
Lorgan se despierta y rápidamente pone
su cuchillo en el cuello del guardia pero después lo aparta.
LORGAN:
¿Qué quieres, imbécil?
GUARDIA ORIENTAL:
El medio elfo ha escapado.
Lorgan mira al guardia con rostro de
asombro y salta del lecho.
LORGAN (gritando):
¡Encontradlo!
14. Montañas.
Ext. Noche
Tuor corre a toda prisa portando una
tosca espada robada. De repente se tropieza. Mientras permanece en el suelo oye
la voz de un perseguidor oriental detrás de él.
PERSEGUIDOR ORIENTAL 1:
¡Esta allí! ¡Cogedle!
Tuor se levanta y sigue corriendo pero
le disparan en una pierna y cae de nuevo. Tres perseguidores orientales
sonrientes se acercan a él. Los dos primeros llevan hachas y el tercero lleva
el arco. Tuor se arranca la flecha y lanza un grito de dolor.
PERSEGUIDOR ORIENTAL 1:
El jefe ha puesto precio a tu cabeza, medio elfo...
TUOR:
¡Dejadme ir!
PERSEGUIDOR ORIENTAL 2:
¡Ja! ¿Qué vas ha hacer? ¿Mordisquearnos los tobillos?
Tuor se levanta del suelo y agarra su
espada con ambas manos. La pierna aun le sangra. Los perseguidores orientales
se ríen pero Tuor los ignora. El arquero tensa el arma y espera para disparar
de nuevo. Finalmente, uno de los perseguidores se lanza contra Tuor mientras el
arco es disparado. Tuor agarra de las muñecas al atacante y gira el cuerpo de
su adversario, el cual recibe una flecha amiga en la espalda. El héroe se
deshace del cuerpo inerte de su enemigo. El oriental con arco tira el arma de
proyectil a un lado y desenfunda una espada mientras el último bárbaro carga
también. Tras un peligrosísimo combate, Tuor logra derrotar a los dos
orientales y partir nuevamente.
15.
Risco. Ext. Día
Amanece. Tuor esta sentado en una gran
roca, mirando el horizonte. Pensando. Hay alguien detrás de él. Lorgan. Su
espada esta desenfundada.
LORGAN:
Has sido un estúpido, Tuor hijo de Huor. Te ofrecí
ser un líder. Pero tú has elegido ser un proscrito.
TUOR (levantándose):
Jamás seré líder de esclavos y maleantes.
LORGAN:
Es una pena que pienses así. No me queda más elección
que decapitarte.
Tuor también desenfunda y baja de la
roca.
Los contendientes se observan. Sus
figuras se recortan con el ocaso. Los cuervos prestar mucha atención.
Tiene lugar entonces un salvaje duelo en
el que ambos contendientes muestran gran habilidad. Lorgan logra herir a Tuor
bajo la barbilla, dejándole una gran cicatriz. Pero el vencedor es Tuor, que
logra golpear con la espada el hombro de adversario dejándole desarmado y de
rodillas frente a él.
LORGAN:
No me mates... Por favor, no me mates...
TUOR:
Jura que liberarás a los esclavos y abandonarás la
vida de bandido.
LORGAN:
Lo juro, lo juro...
TUOR:
No sé si creerte.
LORGAN:
Creeme, lo juro...
TUOR:
Hum...
Tuor guarda la espada y se marcha.
Lorgan se levanta penosamente.
TUOR (sin girarse):
En algo tenías razón. Sólo estamos seguros de que
moriremos. Pero se nos recuerda por nuestros actos, Lorgan. Y si no eres capaz
de entender eso, francamente, te compadezco.
Tuor desaparece y Lorgan queda herido,
cabizbajo y pensativo.
16. Cima.
Ext. Día
Tuor observa el mundo. Es hermoso. Observa entonces
la espada que robó.
TUOR:
No te necesitaré nunca más.
Agarra con fuerza el arma y lo lanza lejos de él.
Respira hondo. Finalmente anochece.
17. Orilla
de un río. Ext. Día
Tuor saborea el agua cristalina de un río. Un oso se
acerca y comienza a beber también. Tuor observa al animal.
TUOR:
Hola, amigo.
El oso emite un sonido ronco en respuesta. Tuor se
sonríe. Tras un momento, la bestia da media vuelta y se va. Tuor observa a los
peces.
TUOR:
¿A dónde irán?
Tuor busca el final del río, que se ve lejano. Se
levanta y lo sigue. Avanza un rato hasta llegar a la entrada de una cueva. Al
principio no está muy seguro, pero después decide entrar.
18. Cueva.
Int. Día
Tuor avanza a través de la caverna,
saltando de piedra en piedra. Finalmente, ve la salida.
19. Acantilado.
Ext. Día
Hay una gran cascada. Tuor observa
atento el exterior y se queda asombrado. La espuma borbotea y las aguas,
tranquilas en el horizonte, chocan con furia contra el acantilado.
Inmediatamente, se agarra a la roca y empieza a escalar por ella, hasta llegar
a la cima y poder ver el mar en todo su maravilloso esplendor.
TUOR:
Así que esto es el mar.
Fundido a negro.
20.
Acantilado. Ext. Noche
En la cima del acantilado hay una
rudimentaria cabaña que Tuor ha construido con sus propias manos. El propio Tuor
esta dormido en el interior cuando le despiertan el graznido de aves. Se fija
en el cielo y observa siete cisnes que viajan.
TUOR:
Hace ya mucho que mi corazón anhela
emprender un viaje lejos de aquí ¡Pues bien, ahora seguiré a esos cisnes!
Tuor se levanta con presteza y decide
seguir a los cisnes, corriendo por el borde del acantilado.
21.
Playa. Ext. Noche
El acantilado disminuye en tamaño hasta
llegar a la playa, que es inmensa y posee un arco natural de roca. Los cisnes
de repente, para el asombro de Tuor, desaparecen.
Tuor da media vuelta, pero se arrepiente
y regresa. Atraviesa el arco de piedra. Después mira al frente y mete los pies
en el agua.
Tuor observa un momento y de repente,
todo empieza a temblar. Cae al suelo. La marea crece y el agua choca con furia
contra la costa. Se genera una tormenta y empiezan a caer rayos. Uno de los
rayos estalla en el agua y genera un remolino que gira sin cesar. Del remolino
se alza majestuoso Ulmo, señor de los aguas, un dios de apariencia humana,
descomunal, de color azulado, largas barbas blancas y profundos ojos negros.
Se encuentra ante Tuor y él,
profundamente asustado, se arrastra hasta el arco de piedra sin saber que
hacer. Finalmente Ulmo habla.
ULMO:
Tuor...
TUOR (aterrado):
¿Quién sois?
ULMO:
Yo soy Ulmo, señor de las aguas.
TUOR:
¿Ulmo, el Vala?
ULMO:
Así es ¡Escúchame ahora pues tengo un cometido para
ti!
TUOR:
¿Qué cometido?
ULMO:
Has de recorrer las tierras en
busca de la ciudad oculta de Góndolin. Allí dirás al rey Turgon que una
terrible profecía cayó sobre el lugar y que la ahora protegida de las maldades de
Morgoth, pronto será atacada. La única esperanza es huir de ella al mar. Emprende
el viaje que te está destinado y no demores, porque tu sino se encuentra lejos
de aquí ¡Parte, Tuor hijo de Huor! ¡Ulmo, señor de las aguas, te lo encomienda!
TUOR:
¡Pero! ¿Cómo encontraré la ciudad?
Ulmo desaparece tan repentinamente como
llegó. Tuor queda pensativo.
22.
Bosque. Ext. Noche
Tuor se encuentra sentado ante una
fogata, meditando, sin decir ni palabra. Tras un rato, se levanta impetuoso y
apaga el fuego.
23.
Montaña. Ext. Día
Tuor atraviesa la montaña.
24.
Ruinas. Ext. Día
Tuor observa las ruinas humeantes. Hay
armas tiradas, rocas y edificios caídos pero nada más. Continúa con su
trayecto.
25.
Prado. Ext. Día
Tuor avanza a través del prado.
26. Río.
Ext. Día
Tuor vadea el río.
27. Claro
del bosque. Ext. Noche
Tuor duerme placidamente cubierto de
pieles. Una sombra se mueve entre los árboles. Sale de la maleza y se acerca
lentamente a Tuor... De repente el héroe abre los ojos, se pone de pie y agarra
una rama cercana. La sombra resulta ser un elfo nómada, Voronwë, que al ver la
actitud agresiva de Tuor alza las manos.
VORONWË:
¡Por los Valar, una rama! ¡Por favor, no la uséis
contra mí!
Tuor al principio observa extrañado pero
después se ríe. Voronwë se ríe con él. El héroe tira a un lado el “peligroso”
palo y le da la mano al desconocido.
TUOR:
Tuor hijo de Huor.
VORONWË:
Voronwë hijo de Aranwë.
TUOR:
Voronwë... Un bonito nombre aunque algo difícil de
pronunciar.
VORONWË:
Decídmelo a mí, que lo oigo todos los días.
TUOR:
¡Tenéis sentido del humor por lo que veo!
VORONWË:
Y vos valentía para amenazar a un asesino en la noche
con un palo.
TUOR:
No llevo armas.
VORONWË:
Yo tampoco. Soy artesano.
TUOR:
¿Por qué vagáis por los bosques, Voronwë hijo de
Aranwë?
VORONWË:
Por lo mismo que vos. Busco Góndolin.
TUOR (asombrado):
¿Cómo podéis saberlo?
VORONWË:
Ulmo me salvó la vida.
28. Navío.
Ext. Noche
Flashback.
Hay tormenta y la embarcación está a
punto de hundirse. En la cubierta hay mucho movimiento. Voronwë sujeta con
fuerza un cabo pero acaba resbalando y cae redondo contra el mástil. De repente
puede ver con horror como una ola gigantesca esta a punto de sepultar el navío.
Cierra los ojos con fuerza.
29. Playa.
Ext. Día
Voronwë está tirado en una playa rodeado
de restos del barco. No hay nadie. Se gira y, tras él, esta Ulmo, imponente.
Fin flashback.
30.
Claro del bosque. Ext. Noche
Voronwë se encuentra ante Tuor,
hablándole.
VORONWË:
Y me dijo que te hallara.
TUOR:
¿Qué sabéis de Góndolin?
VORONWË:
Una ciudad donde los Eldar pueden
vivir en libertad si encuentran el camino secreto que conduce a ella. Una
ciudad oculta a la perversidad de Morgoth. Un lugar donde prima la paz y la
sabiduría.
TUOR:
Que bello lugar.
VORONWË:
Así es.
TUOR:
¿Me ayudarás a encontrarla?
VORONWË:
La encontraremos juntos.
31. Pradera.
Ext. Noche
Voronwë y Tuor caminan.
TUOR:
¿Cuántas primaveras contáis?
VORONWË:
Doscientas doce.
TUOR:
Debe ser duro llevar la cuenta.
VORONWË:
¿Y vos Tuor?
TUOR:
Veinte y seis.
VORONWË:
Parecéis mayor.
TUOR:
Lo se. Y decidme, amigo ¿Estáis acostumbrado a las
aventuras?
VORONWË:
¡Nada más lejos de mi interés!
TUOR:
¿Lleváis toda vuestra vida encerrado en un taller?
VORONWË:
No, desde luego. También decidí un día viajar hasta
La Tierra Media.
TUOR:
El mar es hermoso. Lo añoro.
VORONWË:
Os entiendo. Aquel era mi sentimiento entonces.
TUOR:
Ser marino sería un sueño para mí. Ojalá viaje alguna
vez como hicisteis vos.
VORONWË:
La vida en el mar es dura y además...
Voronwë y Tuor encuentran un lago
colosal mientras avanzan. No se ve el final. Tuor se detiene en seco.
VORONWË:
¿Qué ocurre?
TUOR:
Espera... Por favor.
VORONWË:
¿Estás bien?
TUOR:
Aquí me crié, con los de tu gente. En estas orillas.
Aquí pasé mi infancia.
VORONWË:
Entiendo. En aquel momento no existía el dolor ni la
guerra ¿Verdad?
Tuor se arrodilla y coge un pedazo de
tierra.
TUOR (compungido):
No queda nada. Absolutamente nada.
VORONWË:
Ha pasado mucho tiempo.
TUOR:
Lo sé... Pero yo les amaba. Eran todo lo que tenía. Y
me lo arrebataron.
VORONWË:
Eso es terrible.
TUOR:
No le maté... ¿Por qué no le maté?
VORONWË:
¿De quien hablas?
TUOR:
Le tuve a mi merced y dejé que se fuera. ¡Aquel perro
despreciable! ¡Por su culpa los perdí! Tenía que haberle matado...
VORONWË (poniéndole la mano
en el hombro):
Escucha Tuor. Sé a que te refieres. Creeme, lo sé ¿No
te habrías convertido acaso tu mismo en un asesino? Ellos no volverán. Pero
ahora te ven con orgullo.
TUOR:
Pero pude hacerlo ¡Lo merecía!
VORONWË:
Que se lo mereciera no te da derecho ha hacerlo. La
razón por la que este mundo es un lugar tan terrible es por culpa de la
venganza. No te avergüences de tu decisión.
TUOR (agarrando la mano de
Voronwë):
Gracias Voronwë. Gracias.
Tuor comienza a llorar. Ante él, aparece
toda su familia, observándole. En un instante se disipan como la niebla.
Finalmente Tuor se recompone. Se levanta de la tierra y mira al lago.
TUOR:
Te echaré de menos, Annael.
Fundido a negro.
32.
Páramo desolado. Ext. Día
Voronwë y Tuor avanzan a través de la
nada. Ven montañas a lo lejos.
VORONWË:
Según cuentan las leyendas hemos de cruzar esta
cordillera y después atravesar las ruinas de Tol Sirion donde habitan espectros
y sombras.
TUOR:
No parece nada fácil.
VORONWË:
¿Estáis asustado compañero?
TUOR:
Todavía no.
33.
Desfiladero. Ext. Día
Voronwë y Tuor cruzan un peligroso
desfiladero. Bajo ellos, un abismo. Tienen que caminar con lentitud por que andan
por una delgada cornisa de roca y podrían caer en cualquier momento. Se
despeñan pequeños cantos rodados de la montaña.
VORONWË:
Cuidado aquí, en cualquier momento...
¡Tuor se tropieza y esta a punto de caer
al vacío, pero Voronwë le agarra a tiempo!
TUOR (jadeante):
Gracias...
VORONWË:
No me des las gracias. Guarda esto para cuando nos
veamos en un peligro de verdad.
34. Cara
opuesta de la cordillera. Ext. Noche
Voronwë y Tuor están de pie observando
la lejanía. Hasta donde la vista humana alcanza, sólo hay bosque y llanura.
VORONWË:
La veo...
TUOR:
¿Es tan terrible como cuentan?
VORONWË:
Lo es. La construyeron los de mi raza pero los
sicarios de Morgoth la hicieron suya. Después fue destruida. Ahora no es más
que un montón de escombros.
TUOR:
¿A que tememos pues?
VORONWË:
Ni siquiera el más poderoso encantamiento de los
elfos puede desterrar por siempre un mal tan grande.
TUOR:
Entiendo.
Ambos compañeros se quedan en silencio.
35. Orillas
del Sirion. Ext. Día
La fortaleza derribada, se encuentra en un
islote en medio de un portentoso río. No hay puentes y su anchura es
formidable.
VORONWË:
Esa es, Tol Sirion.
TUOR:
De día no parece tan aterrador... ¿Hay forma de
vadear este río?
VORONWË:
Me temo que no. Tendremos que construir una balsa.
TUOR:
¿No nos llevaría eso mucho tiempo?
VORONWË:
¿Propones algo mejor?
TUOR:
Podríamos pasar a través de las ruinas.
VORONWË:
Como broma no es muy afortunada...
TUOR:
Míralo por el lado bueno ¿Te acuerdas del peligro de
verdad del cual aun tengo que salvarte? ¡A lo mejor es este!