Hálito negro
Origen: Nazgûl
Otros nombres: Soplo negro y Black breath (en la VO)
El Hálito Negro (Black Breath en la versión original en inglés) era el nombre con el que se conocía al estado de inconsciencia y debilitamiento extremo causado por la cercanía o el ataque de los Nazgûl, los Espectros del Anillo. Sus víctimas sufrían una combinación de síntomas físicos y psicológicos: fiebre, pérdida de conocimiento, pesadillas persistentes, sensación de frío intenso y una profunda desesperanza. Este estado podía llevar a la muerte si no se trataba a tiempo.
Durante la Guerra del Anillo, varios personajes fueron afectados por el Hálito Negro. Entre ellos destacan Faramir, herido y llevado inconsciente a la Casa de la Curación tras su encuentro con los Nazgûl durante la defensa de Osgiliath; Éowyn, tras enfrentarse al Rey Brujo de Angmar en los Campos del Pelennor; y Meriadoc Brandigamo, quien la acompañó en la batalla. Los tres mostraban los mismos síntomas: inconsciencia, palidez, fiebre alta y una especie de sueño febril del que no podían despertar.
El tratamiento que permitió su recuperación fue aplicado por Aragorn, utilizando la planta conocida como athelas (también llamada hoja de rey). La aplicación de esta hierba, en manos de quien poseía el derecho a sanar y gobernar, no solo aliviaba los síntomas físicos, sino que restauraba el ánimo y la voluntad de los afectados, como quedó demostrado cuando Aragorn logró despertar a los tres pacientes en las Casas de Curación de Minas Tirith.
En ese momento, una de las mujeres que servía en la Casa, Ioreth, recitó un viejo poema procedente de las tierras de Imloth Melui, en las Montañas del Lamedon, que decía:
«Cuando sople el hálito negro
y crezca la sombra de la muerte,
y todas las luces se extingan,
¡ven athelas, ven athelas!
¡En la mano del rey
da vida al moribundo!»
Esta antigua rima, que según Ioreth repetían las comadres sin comprender su verdadero significado, se cumplió en ese mismo instante. Aragorn, heredero de Elendil, fue reconocido por su capacidad para curar, lo que confirmó la profecía: «Las manos del rey son manos que curan, y así será conocido el rey verdadero».
El Hálito Negro no era una enfermedad común, sino una forma de opresión espiritual ejercida por los Nazgûl a través del miedo, el poder del Anillo Único y su conexión con el mundo de las sombras. Afectaba especialmente a quienes eran vulnerables o se exponían directamente a su presencia o a sus gritos. Su existencia demuestra hasta qué punto los Nazgûl podían influir en cuerpo y mente sin necesidad de contacto físico directo, y cómo el poder del miedo se utilizaba como arma en la lucha contra los pueblos libres de la Tierra Media.