¿Qué es el Hálito Negro?
En Las Casas de Curación, cuando Faramir yace inconsciente, el Príncipe Imrahil pregunta a Aragorn cómo es posible que el hijo del Senescal no esté recuperándose incluso cuando su herida no parece "ni profunda ni mortal", y pregunta al montaraz por una explicación. Y entonces Aragorn explica:
“Agotamiento, pena por el estado del padre, una herida, y ante todo el Hálito Negro —dijo Aragorn—”
(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey)
¿Y qué es ese "Hálito Negro" al que se refiere Aragorn? Bien, como veremos a continuación, el Hálito Negro (Black Breath en la versión original en inglés) - también llamado "Soplo negro" - es el nombre con el que se designa al efecto que los Nazgûl, o Espectros del Anillo, provocaban sobre sus víctimas mediante su mera cercanía o al ser atacadas por ellos. No se trataba de una herida física, sino de una forma de aflicción espiritual que sumía a los afectados en una combinación de síntomas físicos y psicológicos: fiebre, palidez, inconsciencia, pesadillas, frío intenso y una desesperanza tan profunda que podía conducir a la muerte si no se trataba a tiempo.
Durante la Guerra del Anillo, fueron varios los personajes que sufrieron los efectos del Hálito Negro:
- Faramir: Tras la defensa de Osgiliath, fue herido y llevado inconsciente a las Casas de Curación de Minas Tirith. Aunque su herida no parecía mortal, su estado se agravó debido al Hálito Negro que se había infiltrado lentamente en él durante los días de combate bajo la sombra del enemigo.
- Éowyn: Tras enfrentarse al Rey Brujo de Angmar en los Campos del Pelennor, cayó en un sueño febril y mortal. Su cuerpo permanecía frío e inmóvil, y su espíritu parecía atrapado en una sombra profunda.
- Meriadoc Brandigamo (Merry): Acompañó a Éowyn en la batalla y sufrió el mismo destino. Su estado era tan grave que apenas podía hablar, y permanecía abatido, perdido entre el mundo de los vivos y la sombra.
Los tres fueron llevados a las Casas de Curación, pero ni allí podían ayudarles los métodos convencionales. Hacía falta algo más.
"Sin embargo, las artes y el saber de los Curadores se encontraban ahora en un atolladero: muchos de los enfermos padecían un mal incurable, al que llamaban la Sombra Negra, pues provenía de los Nazgûl. Los afectados por aquella dolencia caían lentamente en un sueño cada vez más profundo, y luego en el silencio y en un frío mortal, y así morían. Y a quienes velaban por los enfermos les parecía que este mal se había ensañado sobre todo con el Mediano y con la Dama de Rohan. A ratos, sin embargo, a medida que transcurría la mañana, los oían hablar y murmurar en sueños, y escuchaban con atención todo cuanto decían, esperando tal vez enterarse de algo que les ayudase a entender la naturaleza del mal. Pero pronto los enfermos se hundieron en las tinieblas, y a medida que el sol descendía hacia el oeste, una sombra gris les cubrió los rostros. Y mientras tanto Faramir ardía de fiebre."
(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey)
Además, no olvidemos que ya antes Merry había sido víctima de un episodio relacionado con el Hálito Negro. La noche del 29 de septiembre del año 3018 de la Tercera Edad, durante su estancia en Bree, salió del Poney Pisador para dar un paseo. En su caminata, se encontró con una sombra oscura que lo atrajo o que él, sin saberlo, siguió. Fue hallado inconsciente, y fue Trancos (Aragorn) quien identificó la causa:
“-Temo que así sea -dijo Merry-, aunque no sé qué dije. Tuve un mal sueño que no puedo recordar. Perdí todo dominio de mí mismo. No sé qué me pasó.
-Yo sí -dijo Trancos-. El Soplo Negro. Los Jinetes deben de haber dejado los caballos afuera y entraron en secreto por la Puerta del Sur.”
(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo)
Este incidente, aunque menos severo que los sufridos durante la Batalla de los Campos de Pelennor, demuestra que el Hálito Negro podía afectar incluso a quienes no entraban en contacto directo con los Nazgûl, sino que simplemente sentían su presencia.
¿Cómo se curaba el Hálito Negro?
La única cura conocida para contrarrestar el Hálito Negro era una combinación de sabiduría curativa, poder espiritual y el uso de una planta específica: athelas, también llamada "hoja de rey" o "asea aranion". Esta planta, aunque de uso común entre los conocedores de hierbas, solo desplegaba todo su poder en manos de un verdadero rey. Tal y como se lamentaba Ioreth:
"¡Ojalá hubiera en Gondor reyes como los de antaño, según cuentan! Porque dice la tradición: Las manos del rey son manos que curan. Así el legítimo rey podía ser reconocido."
(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey)
Pues afortundamente, sí, había un rey de los de antaño...
“Tomó dos hojuelas, las puso en el hueco de las manos, y luego de calentarlas con el aliento, las trituró; y una frescura vivificante llenó la estancia, como si el aire mismo despertase, zumbando y chisporroteando de alegría.”
(El Retorno del Rey)
Aragorn, como heredero de Isildur y legítimo Rey de Gondor, fue quien logró curar a Faramir, Éowyn y Merry en las Casas de Curación de Minas Tirith. Su capacidad para sanar con athelas se consideró una señal inequívoca de su linaje y de la profecía que anunciaba al rey verdadero:
«Cuando sople el hálito negro
y crezca la sombra de la muerte,
y todas las luces se extingan,
¡ven athelas, ven athelas!
¡En la mano del rey
da vida al moribundo!»
(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey)
En la obra de Tolkien, el Hálito Negro representa el poder opresivo del miedo, la desesperanza y la anulación de la voluntad, elementos centrales en la dominación ejercida por Sauron y sus sirvientes. No se trata solo de una dolencia, sino de una forma de ataque espiritual que destruye desde dentro, atacando el ánimo antes que el cuerpo. Solo la luz, la esperanza y el retorno de la realeza legítima pueden romper este hechizo.
“La oscuridad ha de haber entrado en él lentamente, mientras combatía y luchaba por mantenerse en su puesto de avanzada.”
(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey)
La gravedad del Hálito Negro residía en su efecto intangible: quebraba la voluntad y sometía el espíritu a la sombra. Los Nazgûl no necesitaban herir físicamente para provocar terror, colapso o incluso la muerte. El propio Merry, al describir su experiencia tras el enfrentamiento con el Rey Brujo, reconocía la sensación de haber estado cerca de un abismo más allá de la muerte.
[...] Dime una cosa, solamente: ¿estás herido, o maltrecho?
-No -dijo Merry-. Bueno, no, creo que no. Pero tengo el brazo derecho inutilizado, Pippin, desde que lo herí. Y mi espada ardió y se consumió como un trozo de leña.
(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey)
En resumen, el Hálito Negro no era una enfermedad natural, sino un arma de terror espiritual que los Nazgûl usaban para doblegar a sus enemigos. Solo quienes poseían una gran fuerza de voluntad —o la mano del rey— podían devolver la vida a quienes caían bajo su sombra.